San José, Costa Rica – Marzo 2026

El humo de una cocina de leña, el maíz tostándose en un comal, una olla que hierve lentamente mientras alguien cuenta una historia son algunas de las cosas que representan nuestra cultura gastronómica.

En Costa Rica, la cocina siempre ha sido mucho más que comida. Es memoria, territorio y comunidad. Es el resultado de una biodiversidad extraordinaria y de generaciones que han transmitido saberes alrededor del fogón.

Sin embargo, durante mucho tiempo esa riqueza culinaria ha permanecido dispersa: en comunidades rurales, en cocinas familiares, en mercados locales y en la creatividad de chefs que exploran nuevas formas de contar la historia del país a través de sus ingredientes.

Fogón Futuro nace para reunir esas voces

Impulsada por el Ministerio de Cultura y Juventud y la Fundación La Libertad, esta iniciativa se plantea como una estrategia nacional que reconoce la gastronomía costarricense como una expresión cultural viva y como una oportunidad para conectar cultura, agricultura, turismo e innovación como motor de desarrollo.

Más que una plataforma gastronómica, Fogón Futuro es una invitación a mirar la cocina desde una perspectiva más amplia: como un territorio donde convergen productores, cocineros, portadoras de tradición, investigadores, artistas y nuevas generaciones.

El Festival Fogón Futuro, celebrado recientemente en el Parque La Libertad, fue el primer gran encuentro de esa visión. Durante dos días, el espacio se transformó en un escenario donde el país pudo redescubrir su cocina.

El país reunido alrededor del fogón

Más de 11.500 personas participaron en el festival, que reunió experiencias gastronómicas, espacios académicos, arte, música y actividades para toda la familia.

Lejos de ser un evento gastronómico convencional, Fogón Futuro se planteó como una experiencia cultural donde la cocina se exploraba desde múltiples miradas.

Uno de los espacios más visitados fue la Feria del Agricultor, organizada junto al Consejo Nacional de Producción (CNP). Allí, productores ofrecieron ingredientes frescos y productos de temporada que muchas veces permanecen invisibles en la cocina cotidiana. Para muchos visitantes fue una oportunidad de conversar directamente con quienes cultivan esos alimentos y entender cómo la gastronomía empieza mucho antes de llegar a un plato.

Las personas portadoras de tradición también estuvieron presentes. Si hay algo que define la cocina costarricense es su memoria, esa memoria vive en manos de mujeres que han preservado recetas, técnicas e ingredientes transmitidos por generaciones.

Durante el festival, varias portadoras de tradición culinaria ofrecieron clases maestras de cocina regional, compartiendo con el público no solo preparaciones tradicionales, sino también las historias que las acompañan.

Experiencias gastronómicas: el encuentro entre chefs y productores

Uno de los ejes más dinámicos del festival fue el espacio de experiencias gastronómicas, desarrollado con el apoyo de Mayca Food Services

Durante dos días completos, chefs, agricultores y productores se reunieron para compartir recetas, técnicas y conocimientos sobre ingredientes locales, generando un diálogo directo entre quienes producen los alimentos y quienes los transforman en la cocina.

El público pudo disfrutar de degustaciones, demostraciones culinarias y conversaciones sobre el uso de productos locales, explorando nuevas formas de preparar ingredientes tradicionales y redescubriendo sabores del territorio desde una mirada contemporánea.

Estas experiencias permitieron evidenciar cómo la gastronomía puede convertirse en un puente entre el campo, la creatividad culinaria y el consumidor.

Cuando la cocina se convierte en conocimiento

Fogón Futuro también abrió espacio para pensar la gastronomía desde la investigación y la innovación por medio de charlas y conversatorios, que reunieron a voces que están explorando nuevas formas de entender la cocina del país.

Entre ellas destacó la participación de la portadora de tradición Tirsa Morales, quien compartió su experiencia en la cocina ancestral bribri, así como reflexiones del chef José Pérez Navarro, fundador de Endémico Lab, sobre la biodiversidad comestible y la relación entre territorio y gastronomía.

También Estefanía Simón-Sasyk compartió experiencias sobre las posibilidades que se abren cuando la cocina trasciende el restaurante y se conecta con redes de conocimiento e innovación gastronómica.

Por su parte, el chef Pedro Miguel Schiaffino relató su experiencia investigando la Amazonía como territorio culinario y cadena de valor, proceso que ha sido clave para posicionar la cocina peruana a nivel internacional.

Estas conversaciones fueron un espacio de inspiración para impulsar nuestra cocina desde lo local hacia una proyección global.

Nuevas generaciones, nuevos sabores

La academia también tuvo un rol protagónico, escuelas de cocina y universidades participaron con degustaciones y propuestas culinarias que mostraron cómo las nuevas generaciones están reinterpretando los ingredientes locales.

Se degustaron platos elaborados con ingredientes como chayote, tacaco, flor de itabo, maíz pujagua y quelites, convertidos en propuestas innovadoras que demostraron nuevas formas de consumir productos profundamente ligados al territorio.

Sus propuestas evidenciaron el talento emergente que hoy está redefiniendo la gastronomía costarricense.

Un cierre con sabor a celebración

Como toda buena celebración gastronómica, el festival también tuvo música. Durante el fin de semana, el público disfrutó de conciertos y actividades culturales que llenaron el Parque La Libertad de un ambiente festivo.

El fuego sigue encendido

El Festival Fogón Futuro dejó claro que la cocina costarricense está viviendo un momento de redescubrimiento. Un momento en el que la tradición dialoga con la innovación, el campo con la ciudad y la memoria con el futuro.

Porque cuando un país se reúne alrededor del fogón, no solo comparte comida, comparte identidad.

Festival Fogón Futuro: el sabor de una identidad que se cocina a fuego lento
Festival Fogón Futuro: el sabor de una identidad que se cocina a fuego lento

San José, Costa Rica – Marzo 2026

El humo de una cocina de leña, el maíz tostándose en un comal, una olla que hierve lentamente mientras alguien cuenta una historia son algunas de las cosas que representan nuestra cultura gastronómica.

En Costa Rica, la cocina siempre ha sido mucho más que comida. Es memoria, territorio y comunidad. Es el resultado de una biodiversidad extraordinaria y de generaciones que han transmitido saberes alrededor del fogón.

Sin embargo, durante mucho tiempo esa riqueza culinaria ha permanecido dispersa: en comunidades rurales, en cocinas familiares, en mercados locales y en la creatividad de chefs que exploran nuevas formas de contar la historia del país a través de sus ingredientes.

Fogón Futuro nace para reunir esas voces

Impulsada por el Ministerio de Cultura y Juventud y la Fundación La Libertad, esta iniciativa se plantea como una estrategia nacional que reconoce la gastronomía costarricense como una expresión cultural viva y como una oportunidad para conectar cultura, agricultura, turismo e innovación como motor de desarrollo.

Más que una plataforma gastronómica, Fogón Futuro es una invitación a mirar la cocina desde una perspectiva más amplia: como un territorio donde convergen productores, cocineros, portadoras de tradición, investigadores, artistas y nuevas generaciones.

El Festival Fogón Futuro, celebrado recientemente en el Parque La Libertad, fue el primer gran encuentro de esa visión. Durante dos días, el espacio se transformó en un escenario donde el país pudo redescubrir su cocina.

El país reunido alrededor del fogón

Más de 11.500 personas participaron en el festival, que reunió experiencias gastronómicas, espacios académicos, arte, música y actividades para toda la familia.

Lejos de ser un evento gastronómico convencional, Fogón Futuro se planteó como una experiencia cultural donde la cocina se exploraba desde múltiples miradas.

Uno de los espacios más visitados fue la Feria del Agricultor, organizada junto al Consejo Nacional de Producción (CNP). Allí, productores ofrecieron ingredientes frescos y productos de temporada que muchas veces permanecen invisibles en la cocina cotidiana. Para muchos visitantes fue una oportunidad de conversar directamente con quienes cultivan esos alimentos y entender cómo la gastronomía empieza mucho antes de llegar a un plato.

Las personas portadoras de tradición también estuvieron presentes. Si hay algo que define la cocina costarricense es su memoria, esa memoria vive en manos de mujeres que han preservado recetas, técnicas e ingredientes transmitidos por generaciones.

Durante el festival, varias portadoras de tradición culinaria ofrecieron clases maestras de cocina regional, compartiendo con el público no solo preparaciones tradicionales, sino también las historias que las acompañan.

Experiencias gastronómicas: el encuentro entre chefs y productores

Uno de los ejes más dinámicos del festival fue el espacio de experiencias gastronómicas, desarrollado con el apoyo de Mayca Food Services

Durante dos días completos, chefs, agricultores y productores se reunieron para compartir recetas, técnicas y conocimientos sobre ingredientes locales, generando un diálogo directo entre quienes producen los alimentos y quienes los transforman en la cocina.

El público pudo disfrutar de degustaciones, demostraciones culinarias y conversaciones sobre el uso de productos locales, explorando nuevas formas de preparar ingredientes tradicionales y redescubriendo sabores del territorio desde una mirada contemporánea.

Estas experiencias permitieron evidenciar cómo la gastronomía puede convertirse en un puente entre el campo, la creatividad culinaria y el consumidor.

Cuando la cocina se convierte en conocimiento

Fogón Futuro también abrió espacio para pensar la gastronomía desde la investigación y la innovación por medio de charlas y conversatorios, que reunieron a voces que están explorando nuevas formas de entender la cocina del país.

Entre ellas destacó la participación de la portadora de tradición Tirsa Morales, quien compartió su experiencia en la cocina ancestral bribri, así como reflexiones del chef José Pérez Navarro, fundador de Endémico Lab, sobre la biodiversidad comestible y la relación entre territorio y gastronomía.

También Estefanía Simón-Sasyk compartió experiencias sobre las posibilidades que se abren cuando la cocina trasciende el restaurante y se conecta con redes de conocimiento e innovación gastronómica.

Por su parte, el chef Pedro Miguel Schiaffino relató su experiencia investigando la Amazonía como territorio culinario y cadena de valor, proceso que ha sido clave para posicionar la cocina peruana a nivel internacional.

Estas conversaciones fueron un espacio de inspiración para impulsar nuestra cocina desde lo local hacia una proyección global.

Nuevas generaciones, nuevos sabores

La academia también tuvo un rol protagónico, escuelas de cocina y universidades participaron con degustaciones y propuestas culinarias que mostraron cómo las nuevas generaciones están reinterpretando los ingredientes locales.

Se degustaron platos elaborados con ingredientes como chayote, tacaco, flor de itabo, maíz pujagua y quelites, convertidos en propuestas innovadoras que demostraron nuevas formas de consumir productos profundamente ligados al territorio.

Sus propuestas evidenciaron el talento emergente que hoy está redefiniendo la gastronomía costarricense.

Un cierre con sabor a celebración

Como toda buena celebración gastronómica, el festival también tuvo música. Durante el fin de semana, el público disfrutó de conciertos y actividades culturales que llenaron el Parque La Libertad de un ambiente festivo.

El fuego sigue encendido

El Festival Fogón Futuro dejó claro que la cocina costarricense está viviendo un momento de redescubrimiento. Un momento en el que la tradición dialoga con la innovación, el campo con la ciudad y la memoria con el futuro.

Porque cuando un país se reúne alrededor del fogón, no solo comparte comida, comparte identidad.

Festival Fogón Futuro: el sabor de una identidad que se cocina a fuego lento
Festival Fogón Futuro: el sabor de una identidad que se cocina a fuego lento

San José, Costa Rica – Marzo 2026

El humo de una cocina de leña, el maíz tostándose en un comal, una olla que hierve lentamente mientras alguien cuenta una historia son algunas de las cosas que representan nuestra cultura gastronómica.

En Costa Rica, la cocina siempre ha sido mucho más que comida. Es memoria, territorio y comunidad. Es el resultado de una biodiversidad extraordinaria y de generaciones que han transmitido saberes alrededor del fogón.

Sin embargo, durante mucho tiempo esa riqueza culinaria ha permanecido dispersa: en comunidades rurales, en cocinas familiares, en mercados locales y en la creatividad de chefs que exploran nuevas formas de contar la historia del país a través de sus ingredientes.

Fogón Futuro nace para reunir esas voces

Impulsada por el Ministerio de Cultura y Juventud y la Fundación La Libertad, esta iniciativa se plantea como una estrategia nacional que reconoce la gastronomía costarricense como una expresión cultural viva y como una oportunidad para conectar cultura, agricultura, turismo e innovación como motor de desarrollo.

Más que una plataforma gastronómica, Fogón Futuro es una invitación a mirar la cocina desde una perspectiva más amplia: como un territorio donde convergen productores, cocineros, portadoras de tradición, investigadores, artistas y nuevas generaciones.

El Festival Fogón Futuro, celebrado recientemente en el Parque La Libertad, fue el primer gran encuentro de esa visión. Durante dos días, el espacio se transformó en un escenario donde el país pudo redescubrir su cocina.

El país reunido alrededor del fogón

Más de 11.500 personas participaron en el festival, que reunió experiencias gastronómicas, espacios académicos, arte, música y actividades para toda la familia.

Lejos de ser un evento gastronómico convencional, Fogón Futuro se planteó como una experiencia cultural donde la cocina se exploraba desde múltiples miradas.

Uno de los espacios más visitados fue la Feria del Agricultor, organizada junto al Consejo Nacional de Producción (CNP). Allí, productores ofrecieron ingredientes frescos y productos de temporada que muchas veces permanecen invisibles en la cocina cotidiana. Para muchos visitantes fue una oportunidad de conversar directamente con quienes cultivan esos alimentos y entender cómo la gastronomía empieza mucho antes de llegar a un plato.

Las personas portadoras de tradición también estuvieron presentes. Si hay algo que define la cocina costarricense es su memoria, esa memoria vive en manos de mujeres que han preservado recetas, técnicas e ingredientes transmitidos por generaciones.

Durante el festival, varias portadoras de tradición culinaria ofrecieron clases maestras de cocina regional, compartiendo con el público no solo preparaciones tradicionales, sino también las historias que las acompañan.

Experiencias gastronómicas: el encuentro entre chefs y productores

Uno de los ejes más dinámicos del festival fue el espacio de experiencias gastronómicas, desarrollado con el apoyo de Mayca Food Services

Durante dos días completos, chefs, agricultores y productores se reunieron para compartir recetas, técnicas y conocimientos sobre ingredientes locales, generando un diálogo directo entre quienes producen los alimentos y quienes los transforman en la cocina.

El público pudo disfrutar de degustaciones, demostraciones culinarias y conversaciones sobre el uso de productos locales, explorando nuevas formas de preparar ingredientes tradicionales y redescubriendo sabores del territorio desde una mirada contemporánea.

Estas experiencias permitieron evidenciar cómo la gastronomía puede convertirse en un puente entre el campo, la creatividad culinaria y el consumidor.

Cuando la cocina se convierte en conocimiento

Fogón Futuro también abrió espacio para pensar la gastronomía desde la investigación y la innovación por medio de charlas y conversatorios, que reunieron a voces que están explorando nuevas formas de entender la cocina del país.

Entre ellas destacó la participación de la portadora de tradición Tirsa Morales, quien compartió su experiencia en la cocina ancestral bribri, así como reflexiones del chef José Pérez Navarro, fundador de Endémico Lab, sobre la biodiversidad comestible y la relación entre territorio y gastronomía.

También Estefanía Simón-Sasyk compartió experiencias sobre las posibilidades que se abren cuando la cocina trasciende el restaurante y se conecta con redes de conocimiento e innovación gastronómica.

Por su parte, el chef Pedro Miguel Schiaffino relató su experiencia investigando la Amazonía como territorio culinario y cadena de valor, proceso que ha sido clave para posicionar la cocina peruana a nivel internacional.

Estas conversaciones fueron un espacio de inspiración para impulsar nuestra cocina desde lo local hacia una proyección global.

Nuevas generaciones, nuevos sabores

La academia también tuvo un rol protagónico, escuelas de cocina y universidades participaron con degustaciones y propuestas culinarias que mostraron cómo las nuevas generaciones están reinterpretando los ingredientes locales.

Se degustaron platos elaborados con ingredientes como chayote, tacaco, flor de itabo, maíz pujagua y quelites, convertidos en propuestas innovadoras que demostraron nuevas formas de consumir productos profundamente ligados al territorio.

Sus propuestas evidenciaron el talento emergente que hoy está redefiniendo la gastronomía costarricense.

Un cierre con sabor a celebración

Como toda buena celebración gastronómica, el festival también tuvo música. Durante el fin de semana, el público disfrutó de conciertos y actividades culturales que llenaron el Parque La Libertad de un ambiente festivo.

El fuego sigue encendido

El Festival Fogón Futuro dejó claro que la cocina costarricense está viviendo un momento de redescubrimiento. Un momento en el que la tradición dialoga con la innovación, el campo con la ciudad y la memoria con el futuro.

Porque cuando un país se reúne alrededor del fogón, no solo comparte comida, comparte identidad.